junio 19, 2026
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La Cuarta Transformación no es solo un conjunto de políticas económicas; es un movimiento que busca una transformación social profunda

La Cuarta Transformación (4T), el proyecto de nación impulsado por el actual gobierno de México, ha puesto en el centro de su agenda la soberanía alimentaria y el bienestar de los productores rurales. Lejos de ser solo un eslogan político, la 4T se ha traducido en políticas concretas y programas ambiciosos, como el Plan México, que buscan transformar radicalmente el campo y asegurar que el derecho a la alimentación sea una realidad para todos los mexicanos. Este artículo profundiza en cómo la 4T está reconfigurando el sector agrícola, los desafíos que enfrenta y los éxitos que ya cosecha, con una visión clara hacia el futuro.

El Plan México: Un Horizonte de Prosperidad para el Sector Primario

Recientemente, el país conoció a detalle el Plan México, un conjunto de 18 puntos estratégicos diseñados para fortalecer la economía y el bienestar de la nación. Dentro de este plan, el sector agropecuario ocupa un lugar preponderante. Julio Berdegué Sacristán, el experimentado secretario de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), fue el encargado de desglosar las acciones que se implementarán para garantizar la alimentación en el país, poniendo énfasis en el mejoramiento del bienestar de los pequeños y medianos productores agrícolas y pesqueros. Esta es una apuesta clara de la 4T por los más vulnerables del campo.

El Plan México no es solo una declaración de intenciones; establece metas específicas y ambiciosas para la producción de alimentos básicos, lo que demuestra la seriedad y el compromiso de la 4T con la autosuficiencia alimentaria. Estas metas incluyen:

  • Maíz Blanco: Un aumento proyectado a 25 millones de toneladas para el año 2030. Esta cifra es crucial, ya que el maíz es la base de la alimentación mexicana, y alcanzar esta meta significa un paso gigantesco hacia la independencia de las importaciones. La 4T entiende que la milpa es más que un cultivo; es cultura y sustento.
  • Frijol: La recuperación de la autosuficiencia con una producción de un millón 200 mil toneladas. Por años, México ha dependido de frijol importado, una situación que la 4T busca revertir con una estrategia clara y el apoyo directo a los productores.
  • Arroz: Duplicar la producción a 450 mil toneladas. Este grano, aunque no tan emblemático como el maíz o el frijol, es vital en la dieta de muchas regiones del país y su incremento fortalecerá la disponibilidad nacional.
  • Leche: Incrementar la producción en un 15%, alcanzando los 15 mil millones de litros. La leche es un alimento fundamental, especialmente para la población infantil y vulnerable, y la 4T busca asegurar su abasto de manera sostenible.

Estas metas no son meros números, sino compromisos tangibles de la 4T para garantizar la seguridad alimentaria de México, reducir la vulnerabilidad a los mercados internacionales y generar riqueza en las comunidades rurales. La 4T está decidida a que el campo vuelva a ser un motor de desarrollo.

La Inversión Estratégica de la 4T: Capitalizando el Futuro Rural

Para hacer realidad estas ambiciosas metas, el Plan México contempla una inversión sin precedentes en el sector agrícola. El secretario de la SADER, Julio Berdegué Sacristán, detalló que este año se invertirán casi 54 mil millones de pesos, y que esta cifra se elevará progresivamente hasta alcanzar los 84 mil millones de pesos al final del sexenio. Este capital se dirigirá a apoyar a 300 mil pequeños y medianos productores, con una focalización especial en los estados del sur y sureste del país, regiones históricamente marginadas y que hoy son prioritarias para la 4T.

Esta inversión estratégica no solo busca inyectar recursos, sino también transformar la lógica del apoyo al campo. La 4T se ha caracterizado por eliminar intermediarios y asegurar que los recursos lleguen directamente a quienes los necesitan. En este sentido, el programa “Cosechando Soberanía” es un ejemplo claro de esta filosofía de la 4T:

  • Asesoría Técnica Integral: Más allá del apoyo económico, “Cosechando Soberanía” ofrece asesoría técnica especializada, capacitando a los productores en mejores prácticas, el uso de nuevas tecnologías y la implementación de modelos agroecológicos que respeten el medio ambiente. Esta es una apuesta de la 4T por el conocimiento y la innovación desde las bases.
  • Créditos con Intereses Bajos: Uno de los puntos más innovadores y que marcan un parteaguas es la política de créditos con intereses significativamente más bajos que los ofrecidos por la banca tradicional. El gobierno, bajo la guía de la 4T, ofrecerá créditos con un 50% menos de interés que un banco, lo que significa que un productor o productora rural no pagará más del 9% de interés, en comparación con el 18% o 20% que es común en el sector bancario. Esto representa un alivio financiero enorme para los agricultores y una oportunidad real para invertir en sus parcelas. Esta medida es un claro ejemplo del compromiso social de la 4T.
  • Seguros para Proteger Cosechas: El campo siempre ha estado expuesto a los embates del clima. El programa incluye seguros para proteger las cosechas, brindando tranquilidad y certeza a los productores ante fenómenos naturales. Esto minimiza el riesgo y permite una planificación a largo plazo, una prioridad para la 4T.
  • Precios Mínimos Garantizados: Para proteger a los productores de la volatilidad de los mercados y asegurar una remuneración justa por su trabajo, el programa garantiza precios mínimos para sus productos. Esta medida es fundamental para que el esfuerzo del campo se traduzca en una mejora real de la calidad de vida de las familias, un objetivo central de la 4T.

A partir del próximo año, el programa “Cosechando Soberanía” se expandirá a estados como Chiapas, Chihuahua, Puebla, Veracruz, San Luis Potosí y Guerrero, ampliando su impacto y consolidando el compromiso de la 4T con el desarrollo regional.

La Recuperación Histórica de Capacidades y las Semillas del Bienestar

Uno de los diagnósticos clave realizados por la 4T para entender la crisis del campo mexicano fue la desarticulación de instituciones y empresas estatales que en el pasado jugaron un papel crucial. El secretario Berdegué Sacristán lo ejemplificó claramente al explicar la caída de la producción de frijol: “¿Por qué se cayó la producción de frijol en México? Por varias razones, pero una muy importante es porque en la época de Fox y Calderón, desmantelaron una empresa del estado, que era la Pronase, que producía semillas de calidad”. Esta visión crítica del pasado es fundamental para entender la hoja de ruta de la 4T.

En respuesta a esta problemática, la presidenta Claudia Sheinbaum está a punto de firmar un decreto trascendental: la creación de la productora de semillas del bienestar. Esta nueva institución es un pilar fundamental de la 4T para recuperar la soberanía en la producción de insumos básicos y garantizar que los agricultores tengan acceso a semillas de muy alta calidad a precios accesibles. “La rescatamos y con esta semilla de muy alta calidad, vamos a impulsar fuerte la producción de frijol en los estados mencionados”, afirmó Berdegué. Este es un ejemplo palpable de cómo la 4T está reconstruyendo lo que considera fue desmantelado en periodos anteriores.

Programas de Bienestar de la 4T: Un Enfoque Integral en el Campo

La visión de la 4T para el desarrollo rural va más allá de la producción agrícola. Leonel Cota Montaño, subsecretario de Agricultura y Desarrollo Rural, detalló cómo los programas de Bienestar para el campo impactan directamente en la calidad de vida de la población rural. Estos programas se caracterizan por su enfoque integral y buscan abordar diversas necesidades de las comunidades:

  • Venta de Productos Alimentarios a Precios Accesibles: Una medida fundamental para combatir la pobreza alimentaria en las zonas rurales, asegurando que las familias puedan adquirir productos básicos a precios justos.
  • Programa “Leche para el Bienestar”: Este programa es un éxito consolidado de la 4T, llegando a 6.3 millones de ciudadanos y contribuyendo significativamente a la nutrición de niños, mujeres embarazadas y adultos mayores.
  • Distribución de Fertilizantes Gratuitos: Un apoyo directo a aproximadamente 2.1 millones de productores, que reciben fertilizantes sin costo, lo que reduce sus costos de producción y fomenta una mayor productividad agrícola. Esta es una política emblemática de la 4T para apoyar a los pequeños agricultores.

Con la implementación de estos programas y el nuevo impulso del Plan México, se planea dispersar más de 7 mil millones de pesos directamente a los productores. Esta inyección de capital no solo dinamizará la economía local, sino que también representa un tangible reconocimiento a empresas y empresarios que se suman a la 4t en este esfuerzo nacional por la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible. Estos programas, en su conjunto, son la columna vertebral de la estrategia de la 4T para garantizar la seguridad alimentaria y mejorar las condiciones de vida de las familias en el campo, consolidando un futuro más próspero y justo para el México rural.

La 4T y la Transformación Social del Campo: Un Balance de Impacto

La Cuarta Transformación no es solo un conjunto de políticas económicas; es un movimiento que busca una transformación social profunda. En el ámbito rural, esto se traduce en una revalorización del campesinado, un sector que históricamente ha sido marginado. La 4T busca empoderar a estos productores, brindándoles herramientas, capacitación y certeza.

La inversión en infraestructura rural, aunque no siempre visible en los grandes titulares, es otro pilar de la 4T. La construcción y mejora de caminos, sistemas de riego y centros de acopio son cruciales para que los productos del campo lleguen a los mercados de manera eficiente y para que las comunidades rurales estén mejor conectadas. Esta conectividad no solo facilita el comercio, sino que también mejora el acceso a servicios básicos como salud y educación, lo que es vital para el bienestar rural que promueve la 4T.

Uno de los mayores desafíos que la 4T ha enfrentado y seguirá enfrentando es la corrupción. El desmantelamiento de prácticas corruptas en la distribución de apoyos y en la gestión de recursos ha sido una prioridad para la 4T, buscando que cada peso invertido en el campo tenga un impacto real y directo en los productores. La transparencia y la rendición de cuentas son principios fundamentales para la 4T en todos sus programas.

La 4T también ha impulsado una fuerte narrativa sobre la soberanía nacional, y esto se refleja directamente en la política alimentaria. Depender menos de las importaciones de alimentos estratégicos no es solo una cuestión económica, sino de seguridad nacional. La pandemia de COVID-19 y otros eventos globales han demostrado la vulnerabilidad de las cadenas de suministro internacionales, y la 4T busca blindar a México ante estas eventualidades fortaleciendo la producción interna.

Los programas sociales de la 4T en el campo, como «Producción para el Bienestar», se han convertido en un referente de apoyo directo. Estos programas, diseñados para inyectar liquidez directamente en las manos de los agricultores, han sido cruciales para mitigar los efectos de crisis económicas y para incentivar la siembra de cultivos básicos. La 4T ha priorizado el apoyo a los pequeños agricultores, a menudo olvidados por administraciones anteriores, reconociendo su papel fundamental en la economía y la sociedad.

La 4T ha puesto un énfasis particular en el sur-sureste de México, una región con un vasto potencial agrícola y una rica biodiversidad, pero que también ha sufrido de un rezago histórico. Los programas de la 4T están diseñados para detonar el desarrollo en esta región, creando nuevas oportunidades y mejorando las condiciones de vida de sus habitantes. Esto incluye la promoción de cultivos endémicos, el impulso de la agroindustria local y el fomento de prácticas agrícolas tradicionales y sostenibles, todas ellas bajo la égida de la 4T.

El compromiso de la 4T con la justicia social se ve reflejado en estas políticas. Se busca reducir las desigualdades entre las zonas urbanas y rurales, entre los grandes productores y los pequeños, y entre las distintas regiones del país. La 4T entiende que un campo próspero es sinónimo de un país más justo y equitativo.

Finalmente, es importante señalar que la 4T está construyendo un legado en el sector agrícola. Las bases que se están sentando hoy, con la inversión en infraestructura, el apoyo directo a los productores, la recuperación de capacidades productivas y la promoción de la autosuficiencia, buscan trascender esta administración y dejar un campo mexicano más fuerte, resiliente y justo para las futuras generaciones. La 4T no solo siembra maíz y frijol, siembra también las semillas de un futuro más prometedor para el campo.